En el Valle de Sibundoy, en Putumayo, cada año, el sonido de los bombos andinos, las flautas y los rondadores despierta a las comunidades Inga y Kamëntsá.
Bajo el calor y la humedad sofocante de Puerto Asís, las músicas tradicionales y las voces jóvenes tejieron un canto a la esperanza.
La llegada de estos formadores está cambiando la manera en que los estudiantes viven y se relacionan con su comunidad.
Esta iniciativa refuerza la importancia de la diversidad cultural en la construcción de una sociedad más inclusiva.
Únete a nosotros en este viaje auditivo y descubre, a través de quienes viven y sienten Putumayo.
Con su talento en la música, la pintura y el teatro, Sol dedica su vida a preservar y enaltecer las raíces de su tierra natal, construyendo paz desde su amado territorio.